La Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) no solo impacta a la persona diagnosticada, sino que transforma profundamente la vida de todo su entorno cercano.
Por ello, se considera una enfermedad de carácter familiar. Afecta directamente a las relaciones, las rutinas diarias y, especialmente, a los roles que cada miembro de la familia asume dentro del hogar.